La vida debería ser al revés
Mi primera cama era asfixiante, a mi medida, estrecha, como la mayoría de los ataúdes, pero eso sí, muy cómoda ... leer más.
La ruleta de la muerte
El programa era el mismo. Pasamos saliva. La rueda giró y se detuvo en el 7.
—Usted será asfixiado el día de hoy —gritaba el locutor entre risas...leer más.
El observador
La hora cero me escupió en la sala de mi infancia. El olor me golpeó primero, tabaco rancio y esa humedad ácida de las casas donde nadie abre las ventanas. Allí estaba papá tirado en el suelo, abrazando sus rodillas...